Karim Khan, el fiscal que llevó a CPI a perseguir a Putin y Netanyahu y acabó investigado

Nacido en Escocia en 1970 e hijo de inmigrantes paquistaníes establecidos en Reino Unido, Khan desarrolló gran parte de su carrera en la justicia penal internacional: trabajó en los tribunales para la antigua Yugoslavia y Ruanda, y ejerció como abogado defensor de acusados de crímenes graves en algunos de los casos más conocidos en La Haya.

Representó, entre otros, al expresidente liberiano Charles Taylor, al exvicepresidente congoleño Jean-Pierre Bemba y a Saif al Islam Gadafi, hijo del fallecido dictador libio Muamar al Gadafi.

Antes de llegar a la CPI, dirigió el Equipo de Investigación de la ONU para los Crímenes del Estado Islámico (UNITAD), encargado de recopilar pruebas sobre las atrocidades cometidas por el grupo terrorista en Irak.

En febrero de 2021, y pese a no estar entre los favoritos al inicio del proceso, logró reunir el apoyo de países de distintas regiones para su elección como fiscal jefe para un mandato de nueve años.

Khan sustituyó a la gambiana Fatou Bensouda, de la que heredó investigaciones complejas y sensibles, entre ellas las de Afganistán, al involucrar también a soldados estadounidenses, y la de Palestina, un expediente que años después desembocaría en la investigación de la ofensiva militar israelí en Gaza.

En la sala de audiencias, Khan centra la atención con una oratoria elaborada y teatral, y una memoria poco común. Suele hablar sin notas, construyendo argumentos complejos en un inglés cuidado y clásico, marcado por referencias históricas, religiosas y literarias.

Durante su mandato ha impulsado una de las investigaciones más importantes en la historia de la CPI tras la invasión rusa de Ucrania en 2022: la Corte emitió en marzo de 2023 una orden de arresto contra el presidente ruso, Vladimir Putin, por la deportación ilegal de menores ucranianos a Rusia.

Destacada figura en la justicia internacional

La decisión reforzó la visibilidad de la institución y situó a Khan entre las figuras más conocidas de la justicia internacional, al tiempo que intensificó las presiones y amenazas de Moscú contra la Corte y sus funcionarios.

Sin embargo, fue la guerra israelí en Gaza la que terminó convirtiéndolo en el rostro más visible de la Corte: en mayo de 2024 solicitó órdenes de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y su exministro de Defensa, Yoav Gallant, así como contra varios dirigentes de Hamás, por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad.

La decisión causó una fuerte reacción de Israel y de Estados Unidos -que sí había aplaudido la orden de arresto contra Putin y la investigación de crímenes en Ucrania-, y Washington, con Donald Trump al frente de la Casa Blanca, impuso sanciones contra varios responsables de la CPI, incluido Khan.

Sin embargo, coincidiendo con el anuncio de esas órdenes de arresto, salió a la luz que una empleada de la Fiscalía había acusado a Khan de conducta sexual inapropiada.

La información, inicialmente transmitida por un tercero a las autoridades de la CPI en un informe basado en lo que él había escuchado relatar a la afectada, terminó filtrándose a varios medios internacionales, entre ellos EFE.

Khan negó desde el principio las denuncias y aseguró ser víctima de una campaña para desacreditarlo, pero en mayo del año pasado, decidió apartarse temporalmente de sus funciones mientras se llevaba a cabo la investigación.

Una investigación posterior de Naciones Unidas concluyó que existían elementos que respaldaban las acusaciones, pero un panel independiente de expertos judiciales consideró después, al analizar las conclusiones de la ONU, que las pruebas disponibles no permitían establecer una conducta indebida con el estándar jurídico exigido.

La controversia dividió durante meses a los países miembros de la Corte, hasta que este lunes la Mesa de la Asamblea de los Estados Partes, órgano de gobierno de la CPI, decidió suspenderlo temporalmente y trasladar a sus 125 países la decisión definitiva sobre su futuro, aunque no hizo público el informe de investigación, ni las pruebas disponibles.

Aún no hay fecha para esa votación, pero la destitución de Khan está sobre la mesa.

Durante estos años, ha sido admirado por algunos por su apuesta por llevar la justicia internacional a países geopolíticamente sensibles, como Rusia e Israel, pero también criticado por quienes vieron sus decisiones más controvertidas como problemáticas, al poner varias alianzas políticas, especialmente de países occidentales con Israel, en el ojo del huracán.

A sus 56 años, el nombre de Karim Khan quedará siempre ligado a la expansión de las investigaciones de la CPI a conflictos de enorme sensibilidad, pero también a una de las mayores crisis institucionales que ha afrontado la Corte desde su creación en 2002. 

EFE

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Por InfoTV24

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