En la puerta del auditorio de la Universidad Francisco de Paula Santander en Cúcuta (Colombia), en la frontera con Venezuela, hay un goteo constante de personas que llegan con bolsas llenas de pasta, arroz, ropa o botellas de agua. Desde las primeras noticias de los dos terremotos en el país vecino, que han dejado 920 muertos y más de 3.300 heridos, los estudiantes se han movilizado de forma espontánea para enviar ayuda desde esta localidad fronteriza colombiana.
Más allá de la asistencia enviada desde otros países o de instituciones internacionales como la ONU, la tragedia en Venezuela ha conmovido a los vecinos de Cúcuta, que ahora buscan la manera de ayudar a los venezolanos.
El presidente de los estudiantes de esta universidad, Alejandro Muñoz, explica a RTVE Noticias que la iniciativa se puso en marcha el jueves por la tarde, un día después de los dos temblores, en coordinación con el rectorado.
«Vemos que hay mucha solidaridad entre los estudiantes y también, obviamente, estamos recibiendo donaciones de personas externas», indica Muñoz.
Ayuda con la colaboración de influencers
Lo que más están trayendo es agua, «mucha agua», así como alimentos no perecederos y medicamentos. En paralelo, están realizando una campaña de recaudación de fondos para comprar más fármacos. Para ello, se están valiendo de las redes sociales para concienciar a la población y han contado con la colaboración de influencers.
Para introducir los suministros en Venezuela trabajan con la Cruz Roja, que por el momento se encarga de llevarlos a Caracas, porque «a veces saber completamente lo que pasa en Venezuela es complejo», indica Muñoz, que es de Cúcuta, aunque en el pasado vivió con su familia en el país vecino.
Por la puerta aparecen Ana Gabriela Becerra y Carol Suárez dos amigas que se han acercado al recinto de la universidad para donar ropa y medicamentos.
Suárez Contreras, quien trabaja como dependienta en una zapatería, explica a RTVE Noticias que «es importante» apoyar con cualquier cosa: «Aunque no tengamos recursos, siempre hay algo que podemos hacer por los demás», apunta la joven, que se enteró de la campaña de recogida a través de un influencer en las redes sociales. También han traído medicinas porque han oído que hay muchas personas heridas. Cree que, aparte de la iniciativa ciudadana, es importante que los Gobiernos den respaldo a Venezuela.
«Claro que sí; de hecho, los colombianos nos caracterizamos por ser personas muy empáticas y acogedoras. El Gobierno, las personas… todos están dando lo mejor de cada uno para poner un granito de arena y poder ayudar», reflexiona.
Su amiga se emociona al hablar de los terremotos en Venezuela.
La gente de allí «está pasando por una situación que no se puede controlar, ellos no tienen la culpa y es por medio de la empatía que decidimos ayudar», dice Becerra, quien admite que le «duele» ver las imágenes que se están publicando de Venezuela. «Son personas que están muy vulnerables», subraya esta asistente administrativa, al tiempo que recuerda que los venezolanos han estado mucho tiempo bajo un régimen político por el que han pasado hambre.
Con el uniforme de trabajo, que indica que está empleado en el servicio técnico de la marca de automóviles Suzuki, el venezolano Miguel Manotas llega a la universidad con un compañero con varias bolsa. Él es de Caracas y lleva «cinco o seis años» en Cúcuta, aunque tiene muchos parientes y amigos en Venezuela. Manotas se enteró por una amiga de que había ocurrido un sismo y, desde que vio las imágenes, no ha podido dormir.
Angustiado por la catástrofe en su país natal
«Tengo mucha familia y amigos que considero como mi familia; todos están allá, muy preocupados por todo», resume a RTVE noticias. Se encuentra «muy angustiado» por los amigos que tienen sus casas y sus bienes destruidos, “que tanto les costó obtener”.
Es por ello que creó un grupo con la gente del trabajo para recopilar provisiones. Así ha conseguido traer al centro de recogida agua embotellada, insumos médicos, comida, ropa, botas de seguridad y guantes para las personas que están ayudando en el rescate, «ya que no hay maquinaria para poder hacer esa labor de asistencia».
La ayuda que se recopila en la universidad es llevada por tierra a Venezuela a través de la frontera, donde el trasiego de vehículos es intenso, aunque los lugareños apuntan que no es mayor al habitual.
Este viernes, la Cruz Roja Colombiana de la sección Norte de Santander, el departamento cuya capital es Cúcuta, ha anunciado que ha trasladado 10 toneladas de ayuda humanitaria a Venezuela, con equipos biomédicos, medicamentos, suministros de enfermería, kits de aseo y comida, entre otros.
Aparte de los muertos y heridos, el Gobierno venezolano ha confirmado que 383 edificios han sufrido daños totales o parciales por el doblete sísmico que sacudió al país sudamericano la tarde del miércoles.
Las autoridades locales calculan que habría 172 personas atrapadas entre los escombros, aunque la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU estima que el dato puede llegar a las 50.000, a la espera de ver cómo evolucionan los trabajos de búsqueda.


