El presidente de Suiza, Guy Parmelin, pidió este lunes paciencia a la prensa internacional y dejó en suspenso la fecha exacta de la firma del protocolo de acuerdo entre Estados Unidos e Irán que pondrá fin a más de tres meses de guerra en Medio Oriente. Aunque el viernes 19 de junio circulaba como fecha probable en todos los medios, Parmelin fue deliberadamente impreciso: “Es más prudente hablar de este fin de semana”, dijo en una rueda de prensa ofrecida en el aeropuerto internacional de Ginebra.
El mandatario helvético confirmó que la ceremonia se realizará en suelo suizo —“esta es la voluntad de las partes y del facilitador Pakistán”— pero señaló que aún no estaba definido qué delegaciones concurrirán ni a qué nivel de representación. “Hay que tener paciencia para los detalles”, insistió, y anticipó que esas cuestiones se resolverían en horas. La cautela de Parmelin contrastó con el tono más rotundo del primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, quien la noche del domingo había anunciado en términos categóricos el acuerdo de paz y fijado el viernes como fecha de la firma en Ginebra.
El conflicto arrancó el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron la Operación Furia Épica contra instalaciones militares y nucleares iraníes, en la que también murió el líder supremo del régimen, el ayatolá Alí Khamenei. Irán respondió con ataques de misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en la región, y cerró de facto el estrecho de Ormuz, por el que en condiciones normales transita el 20% del petróleo mundial y una proporción equivalente del gas natural licuado. Desde el 13 de abril, Estados Unidos impuso un bloqueo naval sobre los puertos iraníes, con lo que la paralización del tráfico marítimo en la zona se volvió casi total.

Hay, sin embargo, una razón estructural más precisa. Suiza ejerce el papel de potencia protectora en la relación entre Washington y Teherán desde 1980, cuando Estados Unidos rompió sus relaciones diplomáticas con Irán tras la crisis de los rehenes en la embajada estadounidense en Teherán. Desde entonces, la embajada suiza en la capital iraní ha funcionado como canal consular y de comunicación entre ambas capitales. “Tenemos contacto con Irán. Nuestro asesor de seguridad nacional está en contacto con todas las partes”, confirmó Parmelin. Ese rol acumulado durante cuatro décadas convierte a Ginebra en el único escenario con la legitimidad simbólica suficiente para rubricar un acuerdo de esta envergadura.
El presidente también abrió la puerta a que Suiza desempeñe un papel en la fase de implementación del pacto. “Cuando se entre en los detalles de la aplicación de este acuerdo, Suiza puede tener un rol que jugar”, dijo, en referencia a la experiencia helvética en la gestión de procesos de paz complejos. Junto a Pakistán y Qatar, Suiza formó parte del triángulo diplomático que mantuvo abiertas las líneas de comunicación durante los más de cien días de hostilidades.
No fue el primer intento. A finales de febrero, dos días antes del inicio de los ataques, delegaciones de ambos países se reunieron en Ginebra en conversaciones indirectas mediadas por Qatar. La parte iraní habló entonces de “progresos significativos”. Los bombardeos comenzaron de todas formas. Desde entonces, las negociaciones atravesaron múltiples interrupciones: una reunión directa entre el vicepresidente estadounidense JD Vance y el presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, concluyó sin acuerdo, y el presidente Donald Trump alternó amenazas de destruir infraestructuras iraníes con gestos de apertura.
El protocolo que se espera firmar este fin de semana contempla el cese de hostilidades en todos los frentes —incluidas las operaciones israelíes en el Líbano—, la reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo naval estadounidense. Pero el acuerdo no disuelve los contenciosos de fondo: Irán conserva su programa de misiles, sus reservas de uranio enriquecido y su red de aliados regionales. Lo que se firma en Ginebra es, por ahora, el fin de la guerra. Lo que viene después es otra negociación.
por INFOBAE

